En un contexto de tensión interna, la Secretaria General de la Presidencia absorbe funciones estratégicas para blindar al Gobierno. Mientras tanto, las causas judiciales que cercan a Manuel Adorni y la inflación en alza obligan al oficialismo a redefinir sus vocerías y prioridades legislativas.
El equilibrio de poder dentro del Poder Ejecutivo atraviesa una transformación profunda. Ante el debilitamiento de la figura de Manuel Adorni, quien enfrenta investigaciones por presunto enriquecimiento ilícito y dádivas, la Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, ha dejado de lado su perfil habitual para posicionarse como una jefa de Gabinete de facto. Su reciente actividad, que incluye reuniones clave con gobernadores aliados y el liderazgo de la mesa política del oficialismo, evidencia un desplazamiento del centro de gravedad en la toma de decisiones.
Esta centralización del mando ocurre en uno de los momentos más complejos para La Libertad Avanza desde su asunción. La combinación de una caída en las encuestas y un dato inflacionario que superó las expectativas iniciales ha forzado al presidente Javier Milei a realizar autocríticas públicas, aunque la apuesta oficial sigue siendo «tapar» los frentes judiciales y económicos con una mayor intensidad en la gestión diaria. En Balcarce 50, la estrategia actual se basa en la convicción de que solo una iniciativa política constante podrá neutralizar el ruido generado por las denuncias que pesan sobre el jefe de los ministros.
El aislamiento de Adorni se ha hecho evidente no solo en la suspensión de sus conferencias de prensa habituales, sino también en el silencio de otros integrantes del Gabinete que prefieren no quedar asociados a su situación judicial. Este vacío ha sido aprovechado por figuras como Patricia Bullrich, quien ha ganado terreno en la comunicación oficial y ha marcado distancias con el vocero presidencial, sugiriendo que la actual coyuntura requiere de perfiles con mayor temple político.
En paralelo a la escena nacional, Karina Milei ha extendido su influencia al ámbito legislativo de la provincia de Buenos Aires. El reciente desplazamiento de Agustín Romo de la conducción del bloque de Diputados bonaerense es un claro mensaje de control territorial que fortalece a los dirigentes alineados directamente con su armado. Este movimiento expone además las fisuras internas con otros sectores del oficialismo y reafirma que la Secretaria General no está dispuesta a ceder espacios de poder en el distrito más importante del país.
Mientras la gestión intenta reencauzar la agenda en el Congreso, el Presidente busca refugio nuevamente en la agenda internacional. El viaje programado a Israel junto a su hermana y al canciller Pablo Quirno marca un nuevo paréntesis en la política doméstica, dejando a Karina Milei a cargo de sostener la estructura de una Casa Rosada que se apoya en el concepto del «segundo semestre» para vislumbrar una recuperación económica. El próximo desafío será el informe de gestión de Adorni ante el Congreso, una instancia donde se medirá el nivel de respaldo real que el círculo íntimo del mandatario está dispuesto a sostener frente a la oposición.
