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En medio de una creciente tensión tras la represión en la sede de Núñez, la comunidad científica de Río Negro se movilizó para exigir la reincorporación de 62 trabajadores y denunciar el recorte presupuestario que afecta la soberanía energética del país.

Trabajadores y trabajadoras de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) llevaron adelante este lunes un abrazo simbólico al Centro Atómico Bariloche, en la provincia de Río Negro. La medida se enmarca en un plan de lucha nacional ante la reciente cesantía de 62 empleados del organismo, 20 de los cuales corresponden a la planta rionegrina, bajo la política de recortes impulsada por el gobierno de Javier Milei.

La jornada, que incluyó una olla popular, contó con el respaldo de gremios, organizaciones sociales, centros de estudiantes y agrupaciones vecinales, quienes advierten sobre el impacto directo de estas decisiones en una institución clave para el desarrollo tecnológico y la soberanía energética de Argentina.

La movilización en Bariloche cobra especial relevancia tras la violenta represión ocurrida la semana pasada en la sede de la CNEA en el barrio porteño de Núñez. En aquel episodio, personal de Gendarmería Nacional arremetió contra trabajadores que protestaban pacíficamente, un hecho que profundizó el estado de alerta en todo el sistema científico nacional.

De acuerdo con las estimaciones de los gremios del sector, la cifra de despedidos podría escalar hasta los 170 trabajadores, producto del vencimiento escalonado de diversos contratos. Este escenario se suma a una tendencia preocupante: desde el inicio de la actual gestión, la CNEA ya registra una pérdida de aproximadamente 500 trabajadores, entre despidos directos y la migración de capital humano hacia el sector privado debido al deterioro salarial.

El malestar de la comunidad científica no se limita solo a la pérdida de puestos laborales, sino también a la crisis presupuestaria. Según datos del sector, el organismo sufrió un recorte del 45,4% en su presupuesto, lo que se traduce en una paralización de la inversión en bienes de capital esenciales para el mantenimiento del sistema nuclear.

“Estamos en defensa del sistema científico tecnológico nacional y buscamos visibilizar el impacto que estos despidos generan sobre una institución estratégica para el país”, expresaron desde la organización del abrazo simbólico a través de un comunicado.

Mientras los trabajadores profundizan su plan de lucha, el conflicto pone de manifiesto la tensión entre las políticas de ajuste del Gobierno y la continuidad de instituciones históricas que han posicionado a Argentina como un referente regional en tecnología nuclear.

Fuente: P12

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