Ante un escenario de costos ajustados y exigencia operativa, empresas argentinas de salud, software contable y logística implementan soluciones de inteligencia artificial para automatizar procesos, reducir márgenes de error y ganar eficiencia en tiempo real.
Frente a un contexto macroeconómico desafiante donde la compresión de márgenes exige un control estricto del flujo de caja, la tecnología dejó de ser una opción de vanguardia para transformarse en una necesidad cotidiana. En el entramado PyME nacional, la incorporación de inteligencia artificial (IA) responde a un objetivo claro: recortar tareas repetitivas, minimizar errores de carga manual y optimizar recursos sin ampliar la estructura de personal.
Este cambio de paradigma se refleja en diversas industrias. En el sector de la salud, instituciones como Charles Centro Oftalmológico —con unas 300 personas distribuidas en cuatro sedes en Buenos Aires— desarrollaron su propia plataforma de gestión con asistencia de IA. «A nivel administrativo nos permite un control financiero en tiempo real y la extracción automática de facturas», señaló la gerenta general, Isabel Charles. En el área médica, la tecnología agiliza desde la atención por WhatsApp hasta la lectura de estudios complejos y el dictado por voz, aunque la institución mantiene un principio rector: la máquina asiste y propone, pero la decisión clínica final recae exclusivamente en el profesional.
En el ámbito del software de gestión B2B, la automatización cumple un rol defensivo ante la caída del consumo. Guillermo Filia, CEO de Xubio —firma que asiste a más de 60.000 empresas y estudios contables—, indicó que cada error operativo cuesta más en tiempos de recesión. «Nuestra estrategia es aportar eficiencia: menos carga manual y toda la información del negocio en un solo lugar para decidir a tiempo», explicó, destacando la implementación de herramientas para la carga de comprobantes y lectura de extractos bancarios bajo un esquema de pago por uso.
Por su parte, en el sector de la logística y el transporte, la IA redefinió tanto los tiempos de desarrollo de software como la operatoria diaria de las flotas. Facundo Rancaño, CEO y fundador de Pont Solutions, explicó que el uso interno de automatización les permitió reducir de un año a 90 días la entrega de sistemas a medida. «Puertas afuera, aplicamos IA para predecir demanda, detectar fraude y optimizar rutas. Muchas PyMEs descubren que su principal competidor no es una gran corporación, sino la informalidad de un Excel o un grupo de WhatsApp, lo cual resulta muy costoso», afirmó.
De este modo, el uso de herramientas inteligentes deja atrás el terreno de la experimentación para instalarse de lleno en la trastienda operativa de las empresas que buscan competir con mayor agilidad en el mercado actual.
Fuente: Forbes Argentina
