Lo que comenzó como un proyecto académico y cultural en la Universidad de Ekaterimburgo se ha transformado en una pesadilla internacional. Gianni Dante Bettiga, un joven de 23 años oriundo de Ushuaia sin ninguna instrucción militar previa, se encuentra desaparecido desde el pasado 27 de octubre tras haber sido enviado contra su voluntad al frente de combate en territorio ucraniano.
En su búsqueda por extender la visa de estudiante que vencía en noviembre, Bettiga fue inducido a inscribirse en una empresa privada que prometía permisos de residencia a cambio de tareas administrativas. Sin embargo, tras la firma de un contrato redactado en cirílico, el joven fue reclutado por un periodo de tres años y sometido a un entrenamiento exprés de dos semanas cerca de Moscú. A pesar de haber condicionado su participación a no formar parte de acciones de combate, fue trasladado a la región de Donetsk. El último mensaje recibido por su padre, Juan Bettiga, fue una súplica de auxilio: “Estoy en el frente de batalla. Quiero volver a la Argentina pase lo que pase. Por favor hagan algo para sacarme de acá”.
Tras gestiones directas por parte de su padre, que incluyeron el contacto con un comandante de batallón ruso mediante el uso de inteligencia artificial para la traducción, se confirmó que la unidad de Gianni, compuesta por unos 15 soldados, se encuentra desaparecida desde el 2 de noviembre. La familia sostiene la esperanza de que el joven haya sido tomado como prisionero de guerra, lo que representaría una oportunidad de supervivencia en medio del conflicto bélico.
Ante la urgencia del caso, la familia ha logrado escalar la búsqueda a organismos internacionales. El Comité Internacional de la Cruz Roja en Suiza ya posee la documentación pertinente y se espera que una cuadrilla de inspección verifique las condiciones de los detenidos en la zona de conflicto en las próximas semanas. Asimismo, se han iniciado contactos con asesorías del Vaticano para visibilizar la situación de Bettiga, quien ya es considerado un desaparecido internacional con presencia de su imagen en diversos aeropuertos de Europa.
La familia Bettiga mantiene una vigilia incansable desde Tierra del Fuego, apelando a la ayuda internacional para rescatar a un ciudadano argentino que se encuentra atrapado en una guerra ajena.
