La reciente participación de la base fueguina en la misión internacional Artemis II, procesando datos del microsatélite argentino ATENEA, volvió a poner en valor una obra clave inaugurada en 2019. Detrás del hito científico, destaca la gestión de Rosana Bertone y la Universidad Tecnológica Nacional, quienes impulsaron la instalación de esta infraestructura única en el país.
El paso del microsatélite argentino ATENEA por la misión lunar de la NASA no fue solo un logro de la ingeniería espacial; fue también la validación de una decisión política tomada años atrás en Tierra del Fuego. La Estación Terrena Tierra del Fuego, ubicada en las cercanías de Tolhuin, fue la encargada de recibir y procesar las primeras telemetrías del satélite nacional, demostrando que la infraestructura inaugurada en julio de 2019 es hoy un eslabón fundamental en la red de la CONAE.
Lo que hoy es un centro operativo de referencia internacional nació de una gestión sostenida que tuvo a la entonces gobernadora Rosana Bertone y al Decano de la UTN, Ing. Mario Ferreyra, como sus principales impulsores. Al respecto, Bertone recordó que “el desarrollo en ciencia y tecnología siempre fueron ejes prioritarios en nuestra gestión”, subrayando que la elección de Tolhuin no fue casual, sino parte de un plan de inserción global para la provincia.
La concreción de la Estación Terrena fue el resultado de una alianza estratégica entre el Estado provincial y el ámbito académico. Durante el mandato de Bertone, la provincia asumió el desafío de integrar formalmente a Tierra del Fuego en el Plan Espacial Nacional, compitiendo con otras locaciones patagónicas para radicar la estación más austral del continente.
La exmandataria destacó el rol de las instituciones involucradas al señalar que “el trabajo conjunto con la UTN y la CONAE nos permitió construir esta estación en Tolhuin y hoy formar parte de un proyecto histórico en el desarrollo espacial global”. Esta articulación permitió que la obra no solo se limitara a la instalación de equipos, sino que generara un polo de conocimiento en la región.
La estación representa un ejercicio de soberanía tecnológica. Con sus imponentes antenas de 13,5 y 7,3 metros de diámetro, el complejo fue diseñado para el seguimiento y control de misiones satelitales, con una ubicación geográfica estratégica para operaciones de órbitas polares.
Ante el renovado protagonismo de la base por la misión Artemis II, Bertone agradeció el reconocimiento del Decano Ferreyra y enfatizó que el éxito actual es consecuencia de una mirada a largo plazo. “La única forma de pensar Tierra del Fuego inserta en el complejo científico tecnológico nacional e internacional es con inversión, trabajo conjunto con la academia y decisión política”, sentenció la exgobernadora.
Aunque la inauguración formal se realizó hace casi siete años, la infraestructura heredada de aquella gestión ha dado resultados ininterrumpidos. En 2020, la estación fue la primera en tomar contacto con el satélite SAOCOM 1B, y hoy, con el procesamiento de las señales de ATENEA a 70.000 kilómetros de la Tierra, su relevancia escala a nivel mundial.
La reaparición de la base de Tolhuin en los titulares internacionales confirma que el desarrollo científico requiere de infraestructura robusta y de una gestión capaz de proyectar el potencial de la provincia. Lo que comenzó como un proyecto impulsado por la UTN y concretado bajo la administración de Bertone es, actualmente, el punto desde donde la Argentina reafirma su presencia en la nueva carrera espacial.
