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Los datos analizados por el investigador Juan Federico Ponce confirman una tendencia inusual en la capital fueguina. Junio se ubicó como el tercer mes más cálido desde que se tienen registros, con temperaturas que transformaron la nieve en lluvia.

Lo que los habitantes de la capital de Tierra del Fuego venían percibiendo en el día a día acaba de ser confirmado por la ciencia. Un exhaustivo análisis de los datos de la estación meteorológica del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC, CONICET), gestionada por el Servicio de Información Ambiental y Geográfica (SIAG), reveló que la región acaba de atravesar el segundo otoño más cálido del último medio siglo.

El estudio, liderado por el investigador del CADIC Juan Federico Ponce, combinó los registros de abril, mayo y junio para concluir que este período solo fue superado por el histórico otoño de 1998.

Un junio atípico y con marcas récord

El mes de junio que está terminando fue un factor clave para consolidar esta tendencia. Según el informe del SIAG, junio de 2026 registró una temperatura media de 4,4 °C, lo que representa un impactante aumento de 2,5 °C por encima del promedio histórico de los últimos 30 años.

Estas anomalías térmicas dejaron marcas extremas en el termómetro:

  • Máxima absoluta: Llegó a los 14,7 °C el pasado 8 de junio.
  • Mínima absoluta: Apenas tocó los -2,2 °C el primer día del mes, un valor inusualmente alto para las mínimas invernales de la zona.

Con estos números, este mes se posiciona como el tercer junio más cálido en 50 años, quedando por detrás únicamente de los registros de 2016 (5,3 °C) y 1998 (4,7 °C).

Los factores detrás del fenómeno

Los científicos advierten que estos picos históricos no son casualidad. Si bien eventos como El Niño han marcado años anteriores (como 1998 y 2016) al alterar la circulación atmosférica global, el comportamiento climático en Tierra del Fuego es un rompecabezas complejo. Además de este fenómeno, las altas temperaturas de este año respondieron a otros motores climáticos.

«Las condiciones observadas en Tierra del Fuego también dependen de factores como el Modo Anular del Sur (SAM) y la dinámica del vórtice polar», explica el informe.

Durante este mes, la región estuvo dominada por sistemas de baja presión, alta nubosidad y vientos constantes desde el noroeste. Al mismo tiempo, las ráfagas de aire frío provenientes del sur —que suelen congelar la isla en esta época— brillaron por su ausencia.

Menos nieve, pero no por falta de agua

Una de las principales sorpresas de la temporada fue la escasez de nieve en la ciudad. El análisis de Ponce aclara un malentendido común: no se trató de un déficit de precipitaciones. El agua cayó, y en las cantidades habituales para la época.

La gran diferencia la impuso la temperatura. Al mantenerse el termómetro en niveles tan elevados, la mayor parte de las precipitaciones ocurrió en forma de lluvia en lugar de nieve, especialmente en las zonas más bajas y costeras de Ushuaia.

Los datos del CADIC vuelven a poner sobre la mesa el debate sobre la variabilidad climática y cómo los «inviernos del fin del mundo» comienzan a mostrar sutiles, pero contundentes, transformaciones.

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