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El Gobierno nacional pondrá en marcha esta semana la primera licitación por 200.000 millones de pesos provenientes del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSER/Anses), con el propósito estratégico de dinamizar el mercado de préstamos para la vivienda única y motorizar el nivel de actividad de la industria de la construcción. La iniciativa forma parte de un programa integral anunciado por el ministro de Economía, Luis Caputo, que contempla sucesivas subastas periódicas por ese mismo valor hasta alcanzar un total de 2 billones de pesos, equivalentes a unos 1.300 millones de dólares.

De acuerdo con el esquema previsto por el equipo económico, la primera subasta se llevará a cabo este jueves, en coincidencia con la fecha en que el directorio del Banco Central de la República Argentina (BCRA) evaluará la aprobación formal de la operatoria.

El mecanismo de participación establece que cada entidad financiera interesada podrá ofertar hasta un máximo del 20% del monto total de la convocatoria, evitando así la concentración de los recursos iniciales en pocos actores. Una vez constituido el depósito correspondiente, los bancos dispondrán de un plazo estricto de 90 días corridos —con fecha límite al 1° de diciembre— para volcar y asignar esos fondos a nuevos créditos hipotecarios destinados a la adquisición, construcción, ampliación o refacción de la primera vivienda.

Los recursos del FGS se canalizarán a través de depósitos a plazo fijo de largo plazo en las entidades financieras, operando bajo dos alternativas de plazo ajustables por la Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) más un diferencial de tasa (spread):

  • Una opción a un año de plazo, con una tasa mínima de UVA más 2,50%.
  • Una alternativa extendida a cinco años, con una tasa mínima de UVA más 4,50%.

En paralelo, los préstamos finales que los bancos deberán ofrecer a los clientes finales contemplan estrictas pautas regulatorias: una tasa de interés máxima de UVA más 7,50%, plazos de devolución no inferiores a 15 años y un tope por operación equivalente a 150.000 UVA (cifra que representa poco más de 200.000 dólares).

Un informe elaborado por la consultora Invecq definió la medida como un “puente transitorio” frente a una de las principales limitaciones estructurales del mercado financiero argentino: la escasez crónica de ahorro a largo plazo en moneda nacional. Si bien el análisis advierte que la herramienta no resuelve el problema de fondo, destaca que permitirá a las entidades mitigar el descalce entre los plazos de captación de depósitos y el financiamiento de largo aliento.

El volumen de los 2 billones de pesos proyectados representa un porcentaje significativo frente al tamaño actual del segmento, superando el 10% del stock de crédito hipotecario vigente. Desde el punto de vista cuantitativo, las estimaciones oficiales y sectoriales calculan que el programa permitirá financiar entre 17.000 y 18.000 nuevas operaciones hipotecarias, un volumen que representa aproximadamente el 40% de las familias que accedieron a un préstamo de estas características durante el transcurso de 2025.

Durante la presentación del programa, el ministro de Economía, Luis Caputo, enfatizó que la política oficial busca intervenir simultáneamente sobre las condiciones de oferta y demanda en el mercado inmobiliario.

Mientras los recursos del FGS apuntan a facilitar el acceso al crédito hipotecario para las familias, de manera complementaria se instrumentó la flexibilización de líneas de financiamiento en dólares destinadas a desarrolladores inmobiliarios. Desde el Palacio de Hacienda se subrayó que la combinación de ambos instrumentos generará un fuerte impacto multiplicador sobre la industria de la construcción, sector clave considerado uno de los principales motores para la recuperación y el crecimiento sostenido de la actividad económica general.

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