Un nuevo relevamiento de opinión pública elaborado por la Universidad de San Andrés expuso un panorama complejo para la gestión nacional, registrando un 60% de desaprobación a la administración libertaria frente a un 36% de apoyo, y un 67% de insatisfacción general con el rumbo del país. El estudio profundiza en el malestar social generado por la economía cotidiana, el mapa de imagen de los principales referentes y las proyecciones políticas de cara al próximo año electoral.
El informe advierte sobre el peso de la crisis en los hogares, donde la falta de empleo lidera las preocupaciones con el 39%, seguida de cerca por los bajos salarios (35%), la pobreza (31%) y la corrupción (30%). La percepción económica es mayoritariamente pesimista: el 56% asegura que el país está peor que hace un año y el 52% afirma que su economía personal se deterioró. Además, el 54% de los encuestados reconoce que sus ingresos mensuales no le alcanzan, lo que obligó a un 35% a recurrir a ahorros o recortes de consumo y a un 19% a endeudarse.
En contrapartida con las divisiones políticas, el estudio destaca un dato geoestratégico clave: las medidas y denuncias contra las empresas extranjeras que explotan de manera ilegítima los recursos en las Islas Malvinas cosechan un respaldo masivo y transversal en la ciudadanía, consolidándose como uno de los escasos puntos de acuerdo nacional.
En el plano de la evaluación institucional, el Ejecutivo alcanza un 25% de satisfacción frente a un 66% de rechazo, mientras que el Senado (18%), Diputados y la Justicia (16%) sufren niveles de aceptación aún menores. En la medición de imagen personal, Patricia Bullrich encabeza la valoración positiva con un 36% —aunque con 54% de negativa—, mientras que el resto de los principales dirigentes del oficialismo y de la oposición presentan balances netamente desfavorables.
Finalmente, respecto a las expectativas electorales, la intención de voto muestra una paridad absoluta y un escenario altamente fragmentado: La Libertad Avanza mide un 26% y el peronismo se ubica en el 24%. La incógnita principal recae en el 26% de indecisos y abstencionistas, en un contexto donde el oficialismo retiene al 64% de sus votantes de 2023 y el peronismo conserva al 70%, dejando abierta la definición electoral en función de la evolución del bolsillo ciudadano.
