El politólogo Andrés Malamud analizó las claves de la captura del líder venezolano. Por qué no se trata de democracia sino de una transacción comercial, el rol de Rusia como “cómplice silencioso” y la interna feroz en la Casa Blanca.
El mundo despertó este 2026 con un cimbronazo que redefine la geopolítica global: la captura de Nicolás Maduro por parte de fuerzas estadounidenses y su traslado a Nueva York. Sin embargo, detrás de las imágenes impactantes de la detención, se esconde una arquitectura de intereses económicos y pactos de poder que poco tienen que ver con la retórica romántica de la libertad.
En diálogo con el streaming Urbana Play, el reconocido politólogo Andrés Malamud desmenuzó la “letra chica” de una operación que, según su visión, marca el inicio de una era de transaccionalismo crudo liderada por Donald Trump.
A Trump no le importa el cambio de régimen; lo que busca es una transacción por la cual se lleve algo, que en este caso es petróleo”, disparó el analista.
Malamud sobre el “fin de la excusa democrática”
Para Malamud, la honestidad brutal de Trump es lo que diferencia este proceso de intervenciones anteriores. Mientras que históricamente Washington justificaba sus movimientos bajo el paraguas de la promoción de la democracia, el actual mandatario republicano ha simplificado la ecuación.
Cuando era opositor ya criticaba las intervenciones de Estados Unidos para cambiar regímenes, y ya decía que lo que había que hacer era quedarse con el petróleo. En su caso es sincero, muy honesto: va por el petróleo y no por la democracia“, explicó Malamud. Según el analista, este enfoque es más popular entre la base electoral estadounidense, que rechaza gastar “vidas americanas” en el extranjero pero abraza los beneficios económicos tangibles.
Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue la revelación de que la salida de Maduro habría sido conversada previamente con el chavismo. Malamud sostiene que existieron negociaciones telefónicas desde noviembre pasado.
“Las condiciones eran simples: ‘Andate y dejá a alguien potable’. Maduro habría contestado: ‘Me voy dentro de dos años y dejo a Delcy’. Le dijeron: ‘Delcy sí, pero dos años no’“, reveló el politólogo. La figura de Delcy Rodríguez aparece como la pieza clave de la transición, no solo por su manejo del aparato estatal y la industria petrolera, sino por una ingeniería legal que le permitiría retener el poder sin convocar a elecciones inmediatas.
Entrevista realizada por la periodista Maria O’Donnell en Urbanaplay
