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En los últimos dos años, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego perdió a decenas de docentes e investigadores. El rector Mariano Hermida advirtió que los salarios cayeron un 50% en términos reales y que el presupuesto de funcionamiento arrastra un atraso crítico.

La Universidad Nacional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur (UNTDF) enfrenta uno de los escenarios más complejos desde su creación. La combinación de un fuerte deterioro salarial y el recorte presupuestario ha provocado una «fuga de cerebros» sin precedentes: alrededor de 70 docentes, investigadores y personal no docente se han desvinculado de la institución en los últimos 24 meses.

El fenómeno no solo afecta el clima laboral, sino que pone en riesgo la continuidad de proyectos de investigación y extensión que son vitales para el desarrollo de la provincia. Según las autoridades, los trabajadores optan por renunciar, reducir su dedicación o migrar al sector privado ante la imposibilidad de sostenerse con salarios que, según estiman, han perdido más de la mitad de su poder adquisitivo.

Desde el ámbito institucional, el subsecretario de Gobierno y Relaciones Institucionales, Joaquín Picón, alertó sobre las consecuencias a largo plazo de este éxodo. “El principal activo de una Universidad no son sus edificios ni su presupuesto: es el conocimiento. Cuando la crisis empuja a esos trabajadores a irse, estamos perdiendo capacidades que no se recuperan rápido”, sentenció.

Picón subrayó que, al tratarse de una universidad joven y ubicada en una zona periférica, el impacto es doble, ya que la reconstrucción del plantel académico y técnico en el actual contexto de desfinanciamiento se vuelve una tarea sumamente dificultosa.

El rector de la UNTDF, Mariano Hermida, brindó detalles técnicos sobre la profundidad de la crisis. Explicó que los gastos de funcionamiento presentan un atraso del 55%, lo que obliga a la universidad a cubrir con recursos propios servicios básicos como luz, alquileres y mantenimiento, restando posibilidades a la inversión en enseñanza.

“Lo que más se viene resintiendo son los salarios, que han perdido más del 50% en términos reales. Esto impacta muy seriamente en la calidad académica”, afirmó Hermida. El rector señaló que la falta de financiamiento ha paralizado virtualmente la investigación y que la situación se refleja en el fuerte acatamiento a las medidas de fuerza gremiales.

En este marco, los gremios del sector mantienen un plan de lucha ante el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario (Ley 27.795). Hermida confirmó que la falta de respuestas efectivas por parte del Gobierno nacional complica el normal desarrollo del cuatrimestre: “El paro va a seguir porque no hay una respuesta efectiva. Observamos un fuerte acatamiento y esto plantea dificultades para el desarrollo de la actividad”.

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