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El panorama salarial en Argentina presenta una realidad de contrastes marcados. Según el último informe oficial de la Secretaría de Trabajo, el salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) registró una caída real del 0,2% durante febrero. Si bien este indicador general se sitúa todavía 3 puntos porcentuales (p.p.) por encima de los niveles de noviembre de 2023, la situación cambia drásticamente cuando se analiza la letra chica de los acuerdos colectivos.

Hacia el interior del índice, los haberes conformados por los principales Convenios Colectivos de Trabajo (CCT) —que representan a millones de trabajadores en el país— mostraron una contracción real del 1,7% solo en el segundo mes del año. Con este dato, el sector acumula una baja real de 7 p.p. frente al inicio de la gestión de Javier Milei. En sintonía con esto, el índice de salarios privados registrados del INDEC anotó su sexta caída mensual consecutiva.

El deterioro del poder adquisitivo se explica por una dinámica donde las negociaciones paritarias no logran alcanzar el ritmo de la inflación. En marzo, los aumentos pactados promediaron apenas un 1,4%, frente a una inflación que se ubicó en el 3,4%. La excepción a esta regla fue el sector de Comercio, que logró un incremento del 2,2%, aunque todavía por debajo del índice de precios general.

El ministro de Economía, Luis Caputo, había destacado anteriormente una recuperación en el promedio del SIPA, pero los analistas advierten que esa mejora es «acotada y heterogénea». Mientras que sectores como Aceiteros (12,7%) y Encargados de Edificio (5,6%) muestran variaciones reales positivas, otras actividades sufren pérdidas de dos dígitos:

  • Construcción: -12,4%
  • Textiles: -12,3%
  • Gastronomía: -9,5%

El estancamiento salarial coincide con un mercado de trabajo que muestra signos de fragilidad. El empleo asalariado privado se redujo un 1,5% interanual, mientras que las modalidades más precarias, como el monotributo, crecieron más del 4%. Esta migración hacia formas de contratación menos estables consolida un deterioro en la calidad del empleo en Argentina.

Con una informalidad que roza el 43% y expectativas empresarias de contratación que, por primera vez en dos años, se han tornado negativas, el escenario para los próximos meses no resulta alentador. Con paritarias que se negocian mayoritariamente por debajo del 2% mensual y una inflación que consultoras privadas sitúan cerca del 3%, la posibilidad de una recomposición sostenida del ingreso parece lejana.

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