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La Laguna del Diablo es, para la comunidad de Ushuaia, un punto de referencia ineludible que combina recreación, identidad y contacto directo con la naturaleza en pleno corazón urbano. Sin embargo, más allá de su valor paisajístico, este espejo de agua alberga una dinámica ambiental que hasta ahora no había sido analizada con tal profundidad. Esta realidad comenzó a cambiar gracias a la labor de Florencia Pereyra, quien recientemente alcanzó su título de licenciada en Biología en el Instituto de Ciencias Polares, Ambiente y Recursos Naturales (ICPA) de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, tras presentar una tesis que arroja luz sobre el comportamiento ecológico de este ecosistema.

El trabajo de investigación, titulado “Estructura y dinámica temporal del fitoplancton en la Laguna del Diablo”, fue defendido el pasado 30 de abril en la sede universitaria de Hipólito Yrigoyen. La tesis de Pereyra no solo se destacó por su rigor metodológico, sino que obtuvo la máxima calificación por parte de un jurado de expertos integrado por Irene Schloss, Daniel Bruno y Rodolfo Iturraspe. El estudio contó con la dirección de la Dra. Gabriela González Garraza y la co-dirección de la Dra. Patricia Rodríguez, ambas investigadoras con trayectoria en el CONICET-CADIC y el ICPA-UNTDF, lo que garantiza un sólido respaldo institucional y científico al hallazgo.

A lo largo de todo el año 2024, la investigación se centró en estudiar el fitoplancton —los organismos fotosintéticos que habitan en el agua— para comprender cómo responde este cuerpo de agua a las variaciones estacionales y a las presiones de un entorno urbano. Uno de los puntos más disruptivos de la tesis fue la demostración de que la Laguna del Diablo, pese a ser una reserva recreativa y un reservorio de biodiversidad, funciona actualmente como una fuente significativa de dióxido de carbono (CO₂) hacia la atmósfera. Este dato es crucial, ya que sitúa a la laguna como un participante activo en el ciclo global del carbono, aportando información relevante sobre cómo los cuerpos de agua urbanos pueden influir en los procesos de cambio climático.

El aporte de Florencia Pereyra trasciende el ámbito académico, ya que permite a los ushuaienses y a los gestores públicos mirar a la Laguna del Diablo desde una perspectiva integral. La conclusión de que el espejo de agua emite CO₂ resalta la importancia de estudiar y preservar estos humedales urbanos no solo como áreas de esparcimiento, sino como sistemas biológicos complejos que interactúan con la atmósfera. Con esta investigación, la UNTDF reafirma su compromiso con la generación de conocimiento local que ayuda a comprender mejor el entorno fueguino y los desafíos ambientales del siglo XXI.

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