Ante la repercusión internacional por el caso de hantavirus que afectó a una pareja de turistas neerlandeses, especialistas locales del Centro Austral de Investigaciones Científicas (CADIC) y de la Universidad Nacional de Tierra del Fuego (UNTDF) aclararon que no existen evidencias científicas ni epidemiológicas que vinculen el contagio con la fauna local o con sitios específicos de la ciudad, como el relleno sanitario.
El doctor en Ciencias Naturales e investigador, Guillermo Deferrari, explicó que si bien el «ratón colilargo» (transmisor del virus en la Patagonia) habita en la isla, su presencia es muy limitada y no protagoniza los picos poblacionales de roedores conocidos como «ratadas». Tras décadas de muestreos y análisis enviados al Instituto Malbrán, los resultados han sido sistemáticamente negativos, lo que permite ratificar a Tierra del Fuego como una zona libre de hantavirus.
Respecto a las versiones que señalaron al basural de Ushuaia como posible punto de infección durante un avistaje de aves, Deferrari calificó la posibilidad como «muy baja» desde la biología. El investigador precisó que el ambiente de los rellenos sanitarios es hábitat de roedores urbanos y no del ratón de campo (colilargo), especie que se alimenta de semillas y no de basura.
Asimismo, detalló que las condiciones de transmisión no coinciden con actividades al aire libre. Para que ocurra un contagio, se requiere de una mordedura o de la permanencia en ambientes cerrados con alta concentración de orina de roedores infectados, situaciones que no se asocian a una caminata para observar aves cerca del relleno sanitario.
Uno de los argumentos centrales para descartar el origen local radica en los tiempos clínicos. La enfermedad tiene un periodo de incubación de entre dos y tres semanas. Según los datos disponibles, la pareja de turistas habría estado previamente en zonas de Chile con brotes activos de hantavirus durante el mes de febrero.
«Pensar que en once días esta persona ya manifestó síntomas fatales indica que la infección ocurrió mucho tiempo antes de su llegada a Ushuaia», advirtió Deferrari. Además, destacó que no se registraron casos secundarios ni evidencia de transmisión local derivada de la estadía de la pareja en la ciudad.
Finalmente, el especialista pidió manejar la información con prudencia para evitar alarmas sociales injustificadas. Recordó que, a diferencia de otras zonas de la Patagonia como Bariloche —donde las ratadas están protagonizadas por el colilargo—, en Tierra del Fuego los aumentos poblacionales de roedores corresponden a otras especies no asociadas al virus.
