El consumo de carne vacuna en la Argentina atraviesa un marcado proceso de retracción, impulsado principalmente por la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores frente a los precios relativos del producto. Según informó la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el consumo interno registró una caída del 11,1% anual durante los primeros cinco meses de 2026, alcanzando las 855.750 toneladas res con hueso. Esta merma representa una disminución de 106.710 toneladas en comparación con el mismo período del año anterior.
A pesar de esta tendencia, el informe de CICCRA destaca que el precio promedio de los cortes vacunos ha mostrado una leve tendencia a la baja por segundo mes consecutivo, registrando una caída del 0,7% en términos mensuales. El asado lideró este descenso en el mostrador con una reducción del 1,6% en su valor por kilo, alcanzando un precio promedio de 17.237,3 pesos. Otros cortes de consumo masivo también acompañaron esta tendencia a la baja, aunque el sector de derivados mostró un comportamiento dispar, como es el caso de las hamburguesas congeladas, que experimentaron un aumento mensual del 2,5%, estableciendo su valor en 7.759,4 pesos.
Mientras el mercado interno muestra claros signos de debilitamiento, el sector exportador exhibe una dinámica opuesta impulsada por una fuerte demanda internacional. Durante el período enero-mayo de 2026, las exportaciones de carne vacuna sumaron 312.200 toneladas res con hueso, lo que implica un incremento del 5,1% interanual. Este crecimiento se explica fundamentalmente por el aumento en las compras efectuadas por Estados Unidos, que demandó un volumen adicional equivalente a 15.060 toneladas.
Este flujo comercial hacia el mercado estadounidense se vio favorecido por el acuerdo firmado a inicios de este año, el cual estableció un cupo de exportación anual de 100.000 toneladas sin aranceles. Esta cifra resultó de la suma de 80.000 toneladas al cupo previo de 20.000 que ya poseía el país, otorgando una ventana de oportunidad estratégica para los frigoríficos exportadores en un contexto donde el consumo doméstico continúa restringido por las variables macroeconómicas.
