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El primer cuatrimestre de 2026 dejó un saldo dispar en el comercio exterior argentino. Mientras las importaciones totales acumularon una contracción del 6,4% interanual, al interior de la canasta comercial se observa una dinámica divergente: el desplome de los insumos necesarios para la industria contrasta con un marcado incremento en la compra de bienes terminados, un fenómeno que refleja tanto el enfriamiento de la actividad manufacturera como el impacto de la apertura comercial impulsada por el Gobierno.

Según un relevamiento de la consultora Equilibra, las importaciones vinculadas a la producción —que agrupan bienes de capital, piezas y bienes intermedios— acumulan una caída del 10% desde principios de 2025, ajustada por estacionalidad. Para Laura Vernelli, economista de la entidad, este retroceso ha sido un factor determinante en la consolidación del superávit comercial récord, el cual se vio fortalecido además por una performance exportadora sólida en los sectores de oro y petróleo.

El fenómeno tiene un correlato directo en el mercado interno. «Existe una estrecha relación entre la caída de las importaciones productivas y el estancamiento en actividades no primarias, sobre todo en la industria, que son las principales demandantes de insumos del exterior», explicó Vernelli. Los datos corroboran esta tesis: el sector no primario registró un repunte marginal de apenas el 0,2% en el primer trimestre, evidenciando la parálisis en rubros estratégicos.

Federico Bernini, economista del IIEP (UBA), puntualizó que el recorte de compras externas se concentró fundamentalmente en insumos industriales, con especial impacto en la metalmecánica, autopartes y la industria electrónica de Tierra del Fuego. En el caso automotriz, el experto aclaró que la baja responde en parte a un proceso de recambio de modelos en las terminales, donde el cese de producción de unidades salientes aún no ha sido compensado por el inicio de fabricación de las nuevas versiones, reduciendo temporalmente la demanda de componentes.

En la vereda opuesta, las importaciones asociadas al consumo —bienes finales y vehículos— treparon un 21% desde principios de 2025. Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia advierte que este segmento representa ya un cuarto del total de las compras al exterior, alcanzando su mayor nivel desde 2018. El listado de los diez bienes finales que más crecieron incluye vehículos híbridos y eléctricos, smartphones y diversos tipos de medicamentos.

El escenario hacia adelante presenta interrogantes. Si bien las importaciones totales de abril cayeron un 4% interanual, explicadas principalmente por un menor volumen de adquisición (-7,7%), desde consultoras como LCG y Abeceb coinciden en que la dinámica de compras externas se mantiene «planchada» debido a la actividad económica que aún no termina de repuntar.

Para el segundo semestre del año, las proyecciones sugieren una recuperación gradual de las importaciones, aunque su ritmo estará condicionado a la velocidad con la que el nivel de actividad logre despegar tras el estancamiento observado durante el primer trimestre.

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