El Gobierno Nacional encara este viernes la jornada final del período de sesiones extraordinarias con el objetivo de sancionar el Presupuesto 2026. Tras dos años de discrecionalidad en el manejo de fondos, la administración busca normalizar la contabilidad pública, aunque el oficialismo se enfrenta a un escenario de alta tensión parlamentaria debido a los recortes previstos en educación y el sistema nacional de ciencia y tecnología.
La urgencia del Ministro de Economía, Luis Caputo, radica en los vencimientos de deuda programados para los primeros días de enero. El Ejecutivo necesita exhibir solvencia ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los mercados internacionales con una ley aprobada sin modificaciones. No obstante, el peronismo y un sector de la Unión Cívica Radical evalúan rechazar el artículo 30, que elimina las metas de financiamiento educativo y científico, lo que obligaría a que el proyecto regrese a la Cámara de Diputados para una nueva revisión el 6 de enero.
La sesión, prevista para el mediodía, estará marcada por la presión de los gobernadores, quienes reclaman deudas por cajas previsionales y la reactivación de la obra pública. Mientras el oficialismo confía en un piso de 21 senadores para la aprobación general, la votación en particular será el verdadero desafío. Además del presupuesto, se buscará dar luz verde al proyecto de Inocencia Fiscal para incentivar el ingreso de dólares al sistema y se formalizará la asunción de Enzo Fullone en reemplazo de Lorena Villaverde.
El proyecto de ley en debate proyecta un crecimiento económico del 5% del PBI, una inflación anual del 10,1% y un dólar a $1423 para finales de 2026. Pese al optimismo de la Casa Rosada, la falta de control total sobre la «rosca parlamentaria» mantiene en vilo el cierre del año legislativo, en una jornada donde cualquier cambio al texto original dinamitaría la estrategia oficialista de sanción inmediata.
