El sistema de provisión de medicamentos en la provincia atraviesa una crisis terminal. Las farmacias fueguinas han advertido que se encuentran al límite de sus posibilidades financieras debido a una deuda acumulada por la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) que se arrastra desde agosto de 2025. Sin respuestas oficiales y con el crédito agotado ante las droguerías, el sector estima que solo podrá sostener la atención hasta este viernes.
Un desfasaje financiero insostenible
La problemática radica en la asimetría de los plazos de pago. Mientras que las farmacias deben abonar los medicamentos a sus proveedores en un plazo de 15 días, la obra social provincial presenta retrasos de hasta seis meses. Según Ignacio Naguila, referente del sector, esta situación ha llevado al límite el endeudamiento de los comercios.
«Nosotros hacemos la tolerancia, ponemos el hombro, pero llega un punto en que ya no se puede más. El Estado nos exige cumplimiento inmediato de impuestos y multas, pero nos debe desde hace medio año», sentenció Naguila.
El riesgo del colapso general
Desde el sector aclaran que no se trata de una medida de fuerza o un «paro», sino de una incapacidad material de seguir operando. Si las droguerías cortan el crédito por falta de pago, el desabastecimiento no afectará únicamente a los afiliados de OSEF, sino que impactará en toda la comunidad, incluyendo a usuarios de PAMI y prepagas, ya que las farmacias se quedarían sin stock para reponer.
Puntos clave del conflicto:
- Deuda acumulada: Pagos pendientes desde agosto de 2025.
- Plazo crítico: El crédito con proveedores se agotaría este viernes.
- Vacío institucional: Denuncian falta de interlocutores válidos y ausencia de contacto por parte de los directores gremiales de OSEF.
- Contraste con otros sectores: Obras sociales como PAMI mantienen sus pagos dentro de los márgenes aceptables, centrando el problema exclusivamente en la caja provincial.
Exigencia de soluciones concretas
Para los farmacéuticos, las promesas de «cronogramas de pago» ya no tienen credibilidad tras años de incumplimientos cíclicos. La única vía para restablecer la confianza y asegurar la continuidad del servicio es la cancelación efectiva de la deuda, ya sea de forma total o parcial.
El sector advierte que estirar la situación pone en riesgo la salud de la población, un límite que los profesionales aseguran no querer cruzar, pero que se vuelve inevitable ante la falta de financiamiento.
