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La reciente publicación del Indec sobre la distribución del ingreso ha generado un debate técnico entre analistas económicos, quienes sostienen que la mejora en los indicadores de pobreza no refleja fielmente la realidad social. Un informe detallado de la consultora Equilibra afirma que los cambios en la captación de ingresos laborales por parte de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) han sesgado los resultados, mostrando una recuperación del poder adquisitivo sensiblemente superior a la registrada por otros indicadores oficiales y privados.

De acuerdo con el reporte, los ingresos laborales relevados por la EPH mostraron aumentos interanuales de entre el 43% para trabajadores formales y el 70% para trabajadores no asalariados durante el cuarto trimestre de 2025. Estas cifras se sitúan muy por encima de la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que fue del 31%, y de la Canasta Básica Total (CBT), que alcanzó el 26% en el mismo periodo. Esta brecha resulta inconsistente frente a un Producto Bruto Interno (PBI) que apenas creció un 2,1% interanual.

Desde la consultora explican que la discrepancia no responde a un salto real en la riqueza de los hogares, sino a una menor sub-declaración de ingresos por parte de los encuestados, es decir, una mejor captación estadística por parte del organismo. El economista Gonzalo Carrera señaló que los ingresos medidos por la encuesta quedaron entre 30% y 40% por encima de la Canasta Básica al ser deflactados, una dinámica que se observa en todos los niveles sociales y que no puede explicarse únicamente por cambios en los precios relativos.

Esta observación coincide con los recientes estudios del CEDLAS de la Universidad de La Plata, que también identificó anomalías metodológicas. El centro académico puntualizó tres factores que afectan la medición: un desfasaje temporal en los periodos de referencia de los ingresos, variaciones en el subreporte comparado con registros administrativos y el impacto de utilizar patrones de consumo desactualizados. Según las estimaciones del CEDLAS, si se aplicaran correcciones técnicas a estos puntos, la pobreza en el primer semestre de 2025 se ubicaría en torno al 41,5%, lejos del 31,6% informado oficialmente por el Indec.

Finalmente, expertos como Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, han advertido sobre la pérdida de vigencia de la actual medición de pobreza para realizar comparaciones históricas. Aunque se reconoce un proceso de recuperación, los analistas coinciden en que existe una paradoja entre las estadísticas de mejora y la capacidad de consumo real de la población, situando la situación social actual en niveles de vulnerabilidad similares a la etapa de salida de la pandemia.

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