En su primer informe de gestión, el Jefe de Gabinete respondió por la presencia de su esposa en comitivas oficiales y negó irregularidades. Sin embargo, no brindó detalles sobre la compra de departamentos de lujo que cuestiona la oposición.
Tras más de un mes de silencio público sobre los puntos más críticos de su patrimonio y gestión, el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se presentó ante la Cámara de Diputados para brindar el Informe 145. En una sesión marcada por la hostilidad política y la presencia del presidente Javier Milei en el recinto, el funcionario centró su defensa en los viajes al exterior, aunque dejó flancos abiertos en lo relativo a sus últimas adquisiciones inmobiliarias.
Uno de los momentos de mayor cruce se dio cuando la oposición cuestionó la inclusión de su esposa en una comitiva oficial a Estados Unidos en marzo de este año. Al respecto, Adorni sostuvo que la Justicia ya desestimó cualquier anomalía.
“Se comprobó judicialmente que no hubo ningún gasto de viático, alojamiento o comida por parte del Estado Nacional para mi esposa”, afirmó el funcionario, detallando que el viaje a Miami y Nueva York tuvo fines estrictamente oficiales para el Presidente, pero que la invitación a su cónyuge fue una decisión discrecional que no costó fondos públicos.
Asimismo, calificó como «tendenciosas y falsas» las versiones que indicaban que terceros habrían costeado traslados personales suyos. «He afrontado yo mismo los pagos de todos los viajes realizados con mi familia por vacaciones», sentenció.
Pese a que el cuestionario previo incluía más de 4.000 preguntas, la oposición hizo hincapié en el crecimiento patrimonial del Jefe de Gabinete, específicamente en la compra de departamentos valuados en miles de dólares. Sobre este punto, Adorni optó por una respuesta técnica y esquiva.
El funcionario recordó que sus declaraciones juradas tienen un componente reservado que se encuentra bajo la órbita de la Oficina Anticorrupción y al que «solo puede acceder la Justicia ante un requerimiento formal». De esta manera, evitó dar explicaciones directas sobre el origen de los fondos para dichas transacciones en el recinto, limitándose a decir que «no cometió ningún delito».
La jornada también estuvo salpicada por sospechas de tráfico de influencias y vínculos con contrataciones estatales, en el marco del denominado Caso $LIBRA. Adorni fue tajante al negar cualquier intervención administrativa en favor de terceros: “Es falso que yo haya coordinado la aprobación de contrataciones para personas con supuestos vínculos previos”.
El cierre de la exposición dejó un fuerte mensaje político. Adorni acusó a los bloques opositores de montar «operaciones políticas» que, según sus palabras, se caen cuando interviene el Poder Judicial.
La sesión de hoy no solo ratificó la profunda división en el Congreso, sino que anticipó que el control sobre la transparencia de los funcionarios del Ejecutivo seguirá siendo el principal campo de batalla legislativo en los meses venideros.
