Investigadoras de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) desarrollaron una solución biotecnológica innovadora para uno de los mayores problemas de la ingeniería civil: las fisuras en el hormigón, responsables del 60% de los fallos estructurales a nivel global.
Anabela Guilarducci (UTN Santa Fe) y Gabriela Paraje (UNC) crearon una fórmula basada en bacterias no patógenas que actúan como «albañiles» biológicos. Estos microorganismos tienen la capacidad de sobrevivir en las condiciones extremas del hormigón y producir carbonato de calcio. Ante la aparición de una grieta, las bacterias se activan y liberan el mineral, sellando fisuras de hasta 4 milímetros en menos de siete días.
A partir de este avance, y en conjunto con el CONICET, se fundó Calfix, la primera empresa de base biotecnológica surgida de la UTN. La startup se encuentra desarrollando actualmente un sellador y un aditivo para hormigones con propiedades de autocuración. La patente de esta tecnología está en trámite y será compartida entre la UTN, el CONICET y la UNC.
El proyecto fue seleccionado y potenciado por GridX, el company builder de biotecnología más importante de la región. Tras un riguroso proceso de evaluación entre propuestas de toda Latinoamérica, GridX decidió aportar el capital inicial y conectar a las científicas con una red global de inversores para transformar el descubrimiento en una compañía con proyección internacional.
A diferencia de los métodos tradicionales, la solución de Calfix no es contaminante y es totalmente compatible con el material de construcción. Actualmente, el desarrollo se encuentra en escala de laboratorio y el próximo objetivo es trasladar la producción a escala piloto para iniciar la etapa de comercialización masiva.
Con este avance, la biotecnología argentina se posiciona a la vanguardia de la construcción sustentable, ofreciendo una herramienta clave para aumentar la seguridad y durabilidad de la infraestructura urbana en todo el mundo.
