El gobernador Gustavo Melella endureció su postura frente al empresariado local, marcando un fuerte contraste con la diplomacia exhibida tras su reciente encuentro con el ministro Diego Santilli. En declaraciones radiales, el mandatario reprochó la falta de diversificación productiva y cuestionó los beneficios que el sector recibió durante años.
El escenario político y económico de Tierra del Fuego muestra un punto de inflexión. Si bien el gobernador Gustavo Melella mantuvo un canal de diálogo abierto tras su reunión en Buenos Aires con el ministro del Interior, Diego Santilli, el mandatario provincial sorprendió esta mañana con un discurso inusualmente crítico hacia el sector industrial, alejándose de la búsqueda de consensos que había caracterizado su acercamiento con el ala libertaria del Gobierno nacional.
En diálogo con la 93.1 Mhz, Melella reconoció que la provincia atraviesa una coyuntura financiera crítica debido a la caída de la recaudación y el desplome del consumo. Sin embargo, el eje de sus declaraciones viró rápidamente hacia el empresariado, a quienes señaló por su escasa visión estratégica a largo plazo. «La industria hay que defenderla por los trabajadores, pero los industriales tuvieron la vaca atada durante muchos años. Todos los gobiernos salimos a defenderla y ellos se beneficiaron; siempre pescaron dentro de la pecera», disparó el Gobernador.
Este cambio de actitud resulta notable tras su reciente paso por la cartera de Interior. Mientras que con el ministro Santilli el tono predominante había sido la gestión de adelantos de coparticipación y la búsqueda de acuerdos para la estabilidad financiera, en la arena local Melella optó por una retórica de confrontación directa con los representantes de las cámaras industriales.
El mandatario fueguino fue contundente al expresar su malestar ante la falta de innovación en el sector: «Cuando escucho a algunos representantes de la UIF realmente me da vergüenza, porque no fueron capaces de pensar otros procesos productivos». Según Melella, la dependencia exclusiva del mercado interno ha sido un error estratégico que ahora, en un contexto de recesión nacional y caída del consumo, deja a la industria fueguina en una posición de vulnerabilidad.
A pesar de las críticas, el Gobernador reafirmó que la administración provincial seguirá solicitando protección para sectores clave, como la fabricación de aires acondicionados, advirtiendo que de lo contrario se asestaría una «apuñalada final» a la industria local. No obstante, el mensaje político parece haber cambiado: la defensa de la matriz productiva ya no se presenta como un cheque en blanco para el empresariado, sino como una exigencia de mayor compromiso y diversificación.
Con esta embestida, Melella parece buscar un nuevo equilibrio político: mantener la sintonía necesaria con la gestión de Santilli para asegurar los recursos de Nación, mientras presiona al sector industrial fueguino bajo una narrativa que prioriza la defensa de los puestos de trabajo sobre los beneficios corporativos.
