En una jornada cargada de agresividad, el Presidente calificó de «corruptos» y «basuras inmundas» a los periodistas que cubrían la actividad legislativa. El hecho coincide con el peor momento de Argentina en el ranking mundial de libertad de prensa.
Lo que debía ser una jornada de rendición de cuentas institucional en la Cámara de Diputados se transformó en un escenario de confrontación abierta entre el Poder Ejecutivo y el periodismo. El presidente Javier Milei protagonizó este miércoles una serie de ataques verbales contra los trabajadores de prensa acreditados en el Congreso, profundizando una crisis de relación que ya genera preocupación en organismos internacionales.
El conflicto escaló desde el primer minuto. Al ingresar al Palacio Legislativo para respaldar al Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el mandatario fue consultado por los cronistas parlamentarios sobre las recientes denuncias por presunto enriquecimiento ilícito que salpican a su funcionario. Lejos de brindar una respuesta institucional, Milei increpó directamente a los presentes asegurando que “los corruptos son ustedes”.
Escalada de agravios en redes sociales La hostilidad no se limitó al contacto físico en los pasillos del Congreso. Tras presenciar el informe desde los palcos —en un gesto de «blindaje» hacia Adorni—, el Presidente utilizó sus canales oficiales para amplificar los ataques. Ante las insistentes preguntas de la prensa sobre la falta de claridad en el patrimonio del Jefe de Gabinete, Milei tildó a los periodistas de «chorros» y “basuras inmundas”.
Este comportamiento no es aislado. Según el último informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que ubica a la Argentina en el puesto 98 del ranking mundial tras caer 11 posiciones, el uso sistemático de injurias y la difamación desde la cima del poder ejecutivo se ha convertido en una herramienta política para silenciar las críticas.
Un clima de censura creciente El episodio en el Congreso se suma a la reciente decisión de restringir el acceso a la Sala de Periodistas de la Casa Rosada y a la eliminación de la pauta oficial, medidas que los gremios de prensa denuncian como un intento de asfixia y control de la información. Mientras Adorni intentaba justificar en el estrado su incremento patrimonial, el Presidente en los palcos reafirmaba una postura que la oposición calificó de «antidemocrática».
Diputados de diversos bloques expresaron su rechazo a los agravios presidenciales, señalando que la investidura del mandatario exige un respeto mínimo por la labor de quienes actúan como nexo entre los actos de gobierno y la ciudadanía. Sin embargo, la jornada cerró con una ratificación de la confrontación por parte de Milei, quien insiste en señalar al periodismo como un «enemigo» del proceso de ajuste que lleva adelante su administración.
