Ante la falta de respuestas estructurales en la infraestructura escolar, la cartera educativa oficializó el Plan de Compensación Pedagógica. La medida traslada a los fines de semana la solución a un problema originado por el abandono de los edificios públicos, afectando la obligatoriedad de cursada en contra turno.

La puesta en marcha del Plan de Compensación Pedagógica por parte del Ministerio de Educación provincial deja al desnudo una profunda crisis en la gestión educativa: la sistemática pérdida de días de clases presenciales. Con la excusa de «ampliar el tiempo efectivo de enseñanza», la cartera educativa oficializó un esquema de clases obligatorias los días sábados que busca maquillar las graves consecuencias institucionales y pedagógicas provocadas por los prolongados cierres de escuelas.
El programa, denominado formalmente “Ampliación del tiempo efectivo de enseñanza presencial” y respaldado en la Resolución CFE N° 484/24, surge como un reconocimiento implícito de un ciclo lectivo vulnerado por la inacción estatal. Lejos de constituir un beneficio pedagógico innovador, este dispositivo de emergencia evidencia las deficiencias estructurales en el mantenimiento edilicio de la provincia, trasladando sobre los estudiantes y sus familias el costo operativo de la desinversión.
En esta primera etapa, el denominado Dispositivo de Avance en los Aprendizajes (DAA) se extenderá desde el 29 de agosto hasta el 12 de diciembre. La medida recae de manera obligatoria sobre los alumnos de 1° a 6° año de dos establecimientos emblemáticos por su situación de abandono: la Escuela Provincial N° 19 “Primera Legislatura”, de Río Grande, y la Escuela Provincial N° 24 “Juan Ruiz Galán”, de Ushuaia.
Ambas instituciones fueron seleccionadas, según reconoció el próprio organismo oficial, tras haber permanecido durante un período prolongado sin clases presenciales como consecuencia directa de tareas de regularización edilicia que nunca se concluyeron a tiempo. De este modo, la pérdida sistemática de jornadas escolares —un derecho vulnerado por la precariedad de los edificios— intenta compensarse ahora mediante jornadas extraordinarias todos los sábados, de 10:00 a 12:00, centradas en Prácticas del Lenguaje y Matemática.
La implementación de este esquema genera serios interrogantes sobre la planificación a largo plazo del sistema educativo provincial. Mientras las autoridades apelan a resoluciones de carácter federal para justificar la apertura de las escuelas los fines de semana, la comunidad educativa advierte que la pérdida de días de clases no se resuelve con parches temporales, sino con una política preventiva de mantenimiento e inversión que garantice la continuidad pedagógica de lunes a viernes en condiciones dignas.
