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El gobierno de Estados Unidos implementó una fuerte señal de respaldo al mercado de deuda soberana al duplicar el volumen de sus operaciones de recompra de bonos del Tesoro de largo plazo. La medida, anunciada por el secretario del Tesoro, Scott Bessent, elevó las recompras de 2.000 millones a 4.000 millones de dólares por operación —con vigencia entre el 9 de septiembre y el 4 de noviembre— y busca contener el repunte de tasas que llevó al rendimiento del bono a 30 años a máximos no registrados desde 2007.

El impacto inicial en los mercados internacionales fue inmediato: el rendimiento del Treasury a 30 años retrocedió desde el pico de 5,28% hasta la zona del 5,18%-5,21%, mientras que el bono a 10 años bajó al 4,64%. Esto frenó la caída de Wall Street e impulsó con fuerza a activos alternativos, con subas del 4% para el oro —que volvió a los 4.500 dólares— y superiores al 6% para el Bitcoin, que superó los 69.000 dólares.

Pese al optimismo externo, los bonos y acciones locales no lograron acoplarse a la tendencia favorable y operaron en baja durante toda la jornada.

Como reflejo de este clima, el riesgo país continuó en ascenso y trepó hasta los 517 puntos básicos, tras haber superado la barrera de los 500 puntos en la víspera. Los títulos soberanos en dólares ya rinden en promedio un 10% anual, siendo los tramos de mayor plazo los más castigados por los inversores.

Detrás de la apatía por los activos nacionales se encuentra la cautela de los inversores ante el horizonte político y económico. Con la cercanía de las elecciones presidenciales —a pesar de que falta más de un año—, las mediciones que ubican la aprobación de la gestión de Javier Milei en torno al 35% encendieron luces de alerta en el mercado respecto a la sostenibilidad del escenario político de cara a 2027.

La desconfianza se tradujo en ventas generalizadas que golpearon tanto a los bonos en dólares tradicionales como a las emisiones recientes en el mercado local (Bonar 28 y 29). En el segmento en pesos, los títulos duales sufrieron presiones vendedoras con tasas que ya rinden hasta un 10% anual por encima de la tasa mayorista TAMAR.

Por su parte, el mercado bursátil local tampoco escapó al rojo: los ADR de bancos acumulan caídas que superan el 15% en dólares en lo que va de agosto, mientras que el índice Merval registró una retracción moderada del 0,59%. Los analistas advierten que, sin señales claras de repunte en el consumo interno y los salarios reales, la prudencia y la inquietud de los inversores continuarán marcando el pulso financiero local.

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