El presidente Javier Milei anunció formalmente que enviará este jueves al Congreso de la Nación un ambicioso proyecto de reforma electoral. A través de un mensaje en sus redes sociales, el mandatario detalló que la iniciativa busca transformar profundamente las reglas del juego político en Argentina, centrándose en tres ejes fundamentales: la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), la implementación de la ley de Ficha Limpia y un cambio radical en el esquema de financiamiento de los partidos.
Bajo la premisa de «dejar de obligar a los argentinos a pagar las internas de la casta», el Ejecutivo propone suprimir las PASO, argumentando que el costo económico del actual sistema es injustificable en el contexto de ajuste del gasto público. El proyecto también incluye la incorporación de la denominada «Ficha Limpia», que apunta a impedir que personas con condenas por corrupción puedan presentarse como candidatos a cargos públicos. «Los corruptos afuera para siempre», sentenció el Presidente en su comunicado.
La reforma también pretende modificar el financiamiento de la política, desplazando la carga del Estado hacia el sector privado. Según trascendió, la Casa Rosada impulsa un esquema basado en donaciones de particulares y cuotas de afiliados, reduciendo al mínimo el aporte estatal para las campañas y la estructura partidaria. Asimismo, se prevé una revisión en el diseño de la Boleta Única de Papel para optimizar su implementación a nivel nacional.
El proyecto ingresará por la Cámara de Diputados, donde La Libertad Avanza espera consolidar el apoyo de bloques aliados. Sin embargo, el panorama en el Senado se presenta más complejo, con una paridad de fuerzas que obligará al oficialismo a entablar negociaciones directas con los gobernadores y sectores de la oposición dialoguista.
El anuncio no tardó en generar repercusiones de todo el arco político. Mientras que figuras del oficialismo, como el jefe de Gabinete Manuel Adorni y legisladores libertarios, celebraron la iniciativa como una medida «postergada» para terminar con privilegios, desde la oposición surgieron fuertes cuestionamientos.
Referentes del Frente Renovador, como Sebastián Galmarini, calificaron la propuesta como una estrategia para dividir a la oposición de cara a los próximos turnos electorales y cuestionaron que el Gobierno enfoque su energía en reformas de este tipo en lugar de atender las urgencias económicas. Por su parte, sectores de la oposición dialoguista advirtieron que, si bien comparten puntos como Ficha Limpia, la eliminación de las PASO requiere un consenso mayor para no afectar la representatividad y la democracia interna de las fuerzas políticas.
