La tensión institucional en torno a la administración del puerto de Ushuaia escaló en las últimas horas tras la publicación de un nuevo proceso licitatorio impulsado por la intervención federal. Desde la Dirección Provincial de Puertos (DPP) confirmaron que avanzarán con una nueva impugnación administrativa al advertir inconsistencias técnicas, un incremento desproporcionado en los costos y la inclusión de labores en sectores que no existen en el predio portuario.
El eje central del rechazo radica en el presupuesto asignado para el servicio de mantenimiento edilicio y limpieza integral por el plazo de seis meses. De acuerdo con los datos aportados por el presidente del organismo, Roberto Murcia, la prestación pasó de un valor histórico de aproximadamente 6,7 millones de pesos mensuales bajo administración provincial a una cifra cercana a los 90 millones de pesos mensuales en la nueva contratación, totalizando 560 millones de pesos sin fundamentos que respalden semejante salto financiero.
El informe técnico elaborado por la DPP detalla además que el pliego licitatorio contiene ambigüedades respecto al alcance de las tareas, cómputos de superficies erróneos y un sobredimensionamiento en la cantidad exigida de personal. Asimismo, cuestiona que se contemplen trabajos de limpieza en balcones, azoteas, terrazas y parasoles, elementos ajenos a la infraestructura del puerto, y advierte sobre restricciones que limitarían la competencia empresarial a firmas locales.
A estas objeciones presupuestarias se suma el malestar por la prohibición de ingreso al personal propio de la DPP para realizar tareas de mantenimiento que históricamente ejecutaban por administración propia, así como el uso de fondos generados por la propia actividad portuaria fueguina.
En el plano operativo, Murcia encendió una alerta por la decisión de trasladar de manera permanente los catamaranes turísticos al muelle comercial debido a supuestos problemas estructurales en su dársena específica. El funcionario advirtió que esta medida, sumada al inminente inicio de la temporada de cruceros, colapsará las maniobras y generará graves cruces operativos en un muelle que también debe dar respuesta al sector de carga y pesca.
