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Los datos oficiales difundidos por la Subsecretaría de Combustibles de la Nación encendieron las alarmas en el sector energético al confirmar que la extracción mensual de petróleo en Tierra del Fuego se desplomó a 9.167 metros cúbicos en mayo de 2026, marcando el registro más bajo desde que existen estadísticas sistemáticas en el país. Esta cifra profundiza una tendencia bajista de más de dos décadas y evidencia una alarmante aceleración durante los primeros meses del corriente año, situando a la producción actual en apenas una fracción mínima de sus máximos históricos.

Para dimensionar el desplome, en mayo de 2001 la provincia alcanzaba una extracción mensual de 139.288 metros cúbicos, mientras que en mayo de 2025 el volumen había sido de 15.454 metros cúbicos. De este modo, la comparación interanual refleja una caída abrupta del 40,7% en tan solo doce meses, al tiempo que la reducción acumulada frente al mismo mes de hace veinticinco años alcanza el 93,4%. Traducido a términos prácticos, la provincia produce hoy apenas uno de cada quince metros cúbicos de crudo que extraía a comienzos de siglo.

La disminución de la actividad hidrocarburífera responde a un proceso estructural de larga data. El pico máximo de producción se registró en el año 2001, con un volumen anual total de 1.612.371 metros cúbicos. A partir de allí, la curva inició un descenso prácticamente ininterrumpido que llevó a la provincia a cerrar 2024 con 209.007 metros cúbicos y 2025 con 172.593 metros cúbicos, equivalentes a apenas el 10,7% del nivel anotado veinticuatro años atrás.

Sin embargo, lo que distingue al escenario actual es la velocidad con la que se profundiza la retracción. Si bien durante enero y febrero la merma interanual rondaba el 3%, la caída experimentó un salto significativo a partir de marzo, profundizándose al 11,5% en marzo, al 12,9% en abril y tocando el piso histórico del 40,7% en mayo. De mantenerse este comportamiento durante el resto de 2026, las proyecciones estadísticas estiman que la provincia finalizará el año con un volumen de entre 150.000 y 155.000 metros cúbicos, lo que representaría una contracción adicional de hasta un 15% en comparación con el año anterior.

Este colapso productivo contrasta fuertemente con el panorama nacional. Mientras Tierra del Fuego aportaba el 1,5% del petróleo del país en 2019, su participación se redujo al 0,30% en 2026, desplomándose hasta el 0,21% en el mes de mayo. En contraposición, la producción total de la Argentina experimentó un fuerte crecimiento impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta, pasando de unos 35 millones de metros cúbicos en 2019 a superar los 57 millones en 2025.

El impacto de este fenómeno trasciende el ámbito estrictamente industrial y repercute de manera directa en las cuentas públicas provinciales. La reducción en los volúmenes extraídos achica la base de cálculo de las regalías hidrocarburíferas, los recursos que percibe el Estado fueguino por la explotación de sus recursos naturales. Aunque el monto final de estos ingresos está sujeto a variables como el precio internacional del crudo y el tipo de cambio, una caída prolongada de esta magnitud se traduce inevitablemente en una merma de los fondos disponibles para la provincia.

Ante este panorama, la evolución de la actividad plantea interrogantes ineludibles sobre los factores que explican la aceleración de la baja en 2026, la posible transitoriedad o profundización de la tendencia, el devenir de las inversiones destinadas a reactivar el sector y las consecuencias económicas sobre el empleo y el erario público. Responder a estos desafíos será determinante para definir el futuro de una industria que históricamente desempeñó un rol estratégico dentro de la economía de Tierra del Fuego.

Fuente: Neodelfos

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